Lugares de Interés
A unos 5 Km. del pueblo, se trata de una zona recreativa de bonito paisaje y agua abundante con zonas acondicionadas para cocinar y comer. Se pueden ver restos de un manantial de agua ferruginosa.
Galería de fotos de La Aliseda
Zona situada
dentro del Parque Natural de Despeñaperros, en la carretera de Aldeaquemada y a
la orilla del Río Despeñaperros. Está dotada de barbacoas, sillas y mesas
para comer.
Situado en la zona que pudo ser de paso (aunque no seguramente de las más importantes antes del siglo XVIII) entre la Alta Andalucía con la Meseta, se halla este Santuario del que prácticamente lo único que se conoce son sus exvotos de bronce (unos 2.200 procedentes de las excavaciones oficiales) que los pueblos oretanos ofrecían a los dioses
El lugar de culto originario vendría constituido por una gruta en el macizo rocoso y una fuente; delante de aquella es posible que surgiesen en momentos distintos, edificios de culto sucesivos; para el más antiguo se conservan noticias de su planta rectangular, y se sospecha una cronología de los siglos V- IV a.C.; para el más reciente la datación manejada le situaría en el siglo I o quizá antes; el Santuario rupestre ya funcionaría desde antes de la construcción del primer edificio y seguiría haciéndolo, al menos, hasta el siglo IV, después de la destrucción del segundo edificio hacia el siglo III d.C. Según parece, los exvotos, en su inmensa mayoría o en su totalidad figuras de bronce, “Furent primitivement dépossées dans la caverne, et jetées de temps á autre sur la pente, mais jamais aucune fosse ne fut creusée pour les recevoir”, lo que impide la existencia de una estrategia fiable, hecho que se agrava por las precarias condiciones de la excavación, a principios de siglo, del yacimiento. No es improbable, como sugería uno de los excavadores, que el conjunto religioso se completase también con un bosque sagrado, de cuyas ramas colgarían los devotos parte de las ofrendas. http://www.ujaen.es/huesped/sibegien/santuari.htm
Restos de un
pequeño tramo de la Calzada Romana que unía Castulo y las minas de galena de
El Centenillo con Toledo.
De este castillo sólo quedan
vestigios de un torreón de tapial construido por los musulmanes con anterioridad
a la
Batalla de las Navas de Tolosa.
En 1169 el Castillo de Castro Ferral fue conquistado por caballeros calatravos
comandados por Fernando de Icaza, segundo Maestre de la Orden. No obstante,
antes de la batalla de las Navas de Tolosa, la fortaleza se encontraba de nuevo
bajo el control musulmán. Ferral protagonizaría varios hechos de armas durante
la campaña militar que concluiría con el triunfo cristiano de la Navas (1212).
La importancia estratégica de este castillo, al controlar uno de los
tradicionales pasos de Sierra Morena, le convertía en un objetivo imprescindible
para todo ejército que pretendiera atravesar la zona. Los cristianos, en las
jornadas previas a la batalla, enviaron un destacamento que ocupó Ferral,
abandonado por sus defensores. Los cristianos lo abandonaron al día siguiente,
quizá como parte de un engaño para persuadir a sus enemigos de que optaban por
otra alternativa al Paso de la Losa. La retirada cristiana fue precedida de una
efímera ocupación islámica, ya que, tras la gran derrota de las Navas, este
castillo pasó nuevamente a manos cristianas y en adelante fue uno de los puntos
estratégicos desde los que se emprendería la conquista del Alto Guadalquivir.
En 1217 el arzobispo de Toledo se apropió de este castillo y otros de la región,
enajenación que fue confirmada por el Papa Honorio III, convirtiéndolos en los
límites territoriales de la archidiócesis toledana, a la que perteneció hasta
1243, al integrarse en la jurisdicción del obispado de Baeza, que lo reclamaba.
El traslado de la frontera a las Cordilleras Béticas marcó el declive de Castro
Ferral, que perdió su papel de vigilante de los accesos al Valle del
Guadalquivir. A esta circunstancia se unió la fundación de Santa Elena (Ermita
de los Palacios), que le restó importancia como centro de referencia para la
escasa población de aquellos contornos. En época indeterminada lo aportillaron
para evitar que se convirtiera en guarida de salteadores.
El castillo de Ferral estuvo formado por tres recintos defensivos. El primero,
actualmente el peor conservado, lo constituía una amplia empalizada en talud de
tierra que cerraba la cúspide del cerco describiendo un círculo casi perfecto.
Esta línea defensiva es más sólida y pronunciada en los extremos Norte y
Noreste, donde el desnivel del terreno es mayor.
En su interior se desarrolla un segundo recinto, posiblemente construido en
tapial de tierra sobre basamento de mampostería, del que se conservan diversos
restos y dos bastiones que pudieron proteger la entrada al castillo.
El núcleo central del castillo está formado por un recinto rectangular de tapial
de argamasa, en cuyo interior son visibles los restos de subterráneos,
posiblemente aljibes.
Lugar agreste que
fue habitado desde muy antiguo y que presenta interesantes restos de pinturas
rupestres de tipo esquemático.
Otros lugares
destacables son las ruinas de “Molino del Batán”, de origen árabe. La
Aldea de “Magaña”, fundada en el siglo XVIII para proteger el Camino Real
de los bandoleros.
Los
lugares con buenas panorámicas son el “Mirador de Despeñaperros”, en plena
autovía, frente a los Organos, el “Cerro del Castillo”, el “Collado de la
Estrella”, el “Collado de Valdeazores”, el “Pie de En medio”, etc.
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